Cuando el resultado es negativo: cómo afrontar el dolor después de un tratamiento de reproducción asistida
- María de Salazar Martínez

- hace 2 días
- 3 min de lectura

Recibir un resultado negativo después de un tratamiento de reproducción asistida puede ser mucho más doloroso de lo que quienes están fuera del proceso pueden imaginar.
No se trata solamente de un resultado médico. Durante semanas o meses has podido poner en ese tratamiento tiempo, energía, dinero, expectativas y una enorme carga emocional. Quizá has imaginado cómo sería ese embarazo, has hecho planes, has contado los días y has intentado mantener la esperanza mientras atravesabas pruebas, medicación, citas y esperas.
Por eso, cuando el resultado no es el esperado, es normal que aparezcan tristeza, rabia, frustración, vacío o incluso una sensación difícil de explicar.
No tienes que sentirte bien inmediatamente. Y tampoco tienes que restarle importancia a lo que ha ocurrido.
El negativo también puede vivirse como una pérdida
A veces resulta difícil reconocer el dolor porque no siempre existe una pérdida visible para los demás.
Sin embargo, durante un tratamiento de reproducción asistida puede existir un vínculo emocional muy fuerte con la posibilidad de ese embarazo. La ilusión, las expectativas y todo aquello que habías empezado a imaginar forman parte de la experiencia.
Por eso, un resultado negativo puede sentirse como la pérdida de una posibilidad que ya ocupaba un espacio importante en tu vida.
Puedes sentir que estás haciendo un duelo, aunque otras personas no lo entiendan de esa manera.
Y ese duelo puede necesitar tiempo.
No tienes que justificar por qué te duele ni compararlo con otras experiencias para decidir si tienes “derecho” a sentirte así.
Puedes sentir muchas cosas a la vez
Después de un resultado negativo no existe una única forma correcta de reaccionar.
Puedes sentir tristeza y, al mismo tiempo, rabia.
También puede aparecer culpa:
“¿Hice algo mal?”“¿Podría haber hecho algo diferente?”
Es normal que la mente busque explicaciones cuando ocurre algo que no podemos controlar. Sin embargo, que un tratamiento no haya funcionado no significa que hayas hecho algo mal.
Tu alimentación, tu descanso, tu actitud o el hecho de haber estado más o menos tranquila no determinan por sí solos el resultado de un tratamiento.
Un negativo no es un fracaso personal.
No necesitas obligarte a estar positiva
Después de un resultado negativo pueden aparecer mensajes como “hay que seguir siendo positiva” o “no pierdas la esperanza”.
Pero intentar estar bien constantemente puede convertirse en una presión más.
Puedes tener esperanza y estar triste.
Puedes querer volver a intentarlo y necesitar descansar.
Puedes confiar en el proceso y tener miedo.
Las emociones difíciles no significan que estés perdiendo la esperanza.
A veces, permitirte sentir lo que está ocurriendo es una forma mucho más amable de atravesarlo que intentar hacer desaparecer inmediatamente la tristeza.
Date permiso para parar
Después de un negativo puede aparecer la necesidad de decidir rápidamente qué hacer a continuación: cuándo volver a intentarlo, si cambiar de tratamiento o si continuar.
Pero no siempre tienes que tomar esas decisiones inmediatamente.
Quizá necesitas unos días para descansar, llorar, hablar con alguien de confianza o simplemente hacer cosas que no tengan nada que ver con la reproducción asistida.
Descansar no significa rendirse.
Significa darte espacio para recuperar fuerzas antes de decidir cuál será el siguiente paso.
Protege tu bienestar emocional
Durante estos días, algunas situaciones pueden resultar especialmente difíciles: anuncios de embarazos, redes sociales, conversaciones sobre bebés o preguntas sobre cuándo volveréis a intentarlo.
No tienes que exponerte a todo ello.
Puedes silenciar temporalmente determinadas cuentas, evitar conversaciones que ahora mismo te hagan daño o pedir a las personas cercanas que no te hagan preguntas durante un tiempo.
También puedes decir claramente qué necesitas:
“Ahora mismo no necesito consejos. Solo necesito que estés conmigo.”
Poner límites no significa alejarte de los demás. También es una forma de cuidarte.
Y si necesitas ayuda, pídela
Es normal sentir tristeza después de un resultado negativo y necesitar tiempo para recuperarse.
Sin embargo, si el malestar se mantiene con mucha intensidad, interfiere en tu vida cotidiana, afecta a tu relación de pareja o sientes que no puedes afrontar un nuevo intento sin un gran nivel de ansiedad, puede ser útil contar con acompañamiento psicológico.
No tienes que esperar a encontrarte al límite para pedir ayuda.
Un espacio terapéutico puede ayudarte a elaborar lo ocurrido, gestionar la incertidumbre y encontrar recursos para afrontar las decisiones que vengan después.
No tienes que pasar página inmediatamente
Quizá no necesitas olvidar lo ocurrido ni convencerte de que “todo pasa por algo”.
Quizá necesitas simplemente darle un lugar a lo que ha sucedido y permitirte recuperarte.
Puedes estar triste y seguir adelante.Puedes necesitar descansar y volver a intentarlo más adelante.Puedes tener esperanza y sentir miedo al mismo tiempo.
Y, sobre todo, puedes recordar que el resultado de un tratamiento no determina tu valor, tu esfuerzo ni tu capacidad para ser madre.
A veces, cuidarte después de un negativo no consiste en encontrar inmediatamente una solución.
Consiste en acompañarte con un poco más de amabilidad y darte tiempo para descubrir cuál será tu siguiente paso.



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