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8 Claves para gestionar rabietas infantiles


Una rabieta se puede definir como una conducta observable y explosiva, en la que se aprecian componentes de rabia e ira. Con este tipo de conducta el menor pretende demostrar malestar y/o desacuerdo ante alguna situación o circunstancia que no le gusta.


La manera en la que se manifiestan es en forma de lloros, gritos, movimientos incontrolables y en algunos casos la contención de la respiración. Se trata de una situación normal en el desarrollo de los niños que aparece entre el primer y cuarto año de vida, considerándose normales si solo aparecen de forma ocasional y su duración no supera los quince minutos.


A los dos años, nuestro hijo entra en una fase de independencia e individualidad. Se ve a sí mismo cono un ser independiente de su madre, con capacidad para decidir. Algunos autores la denominan la fase negativista, o del NO. Es su manera de diferenciarse.

Tu hijo empieza a tener intereses propios, que normalmente son diferentes a los tuyos, que manifiesta con la negación, incluso en relación a cosas o situaciones que días anteriores le encantaban, y es así porque, negando al otro, empieza a expresar lo que él “no es”, porque todavía es muy pequeño y no sabe realmente lo que “es”.


3 CAUSAS DE LAS RABIETAS INFANTILES


* Una necesidad básica del niño que no hemos podido satisfacer en el momento.


* Falta de información o información errónea de alguna situación.


* Como una necesidad de descargar y liberar tensiones, miedos o frustraciones.


8 CLAVES PARA GESTIONAR RABIETAS INFANTILES


1. Identifica la necesidad no cubierta: pueden ser fisiológicas, emocionales y afectivas, motrices, de pertenencia y amor, culturales, etc.


2. Pon limites: no deben ser demasiados (los límites en exceso impiden un desarrollo libre y les quita autonomía). Deben ser sencillos y ser explicados acorde a la edad del niño. Deben ser coherentes y conocidos. Los límites y normas regulan nuestra sociedad, y en casa otorgan un espacio seguro a nuestro hijo, donde pueda explorar y aprender en libertad.


3. Mantén la calma y compártela: Los niños en plena rabieta no son capaces de atender al razonamiento, no tienen la capacidad de autorregularse. Tú eres el adulto o adulta. Es normal que su rabieta provoque la tuya, pero tú tienes la capacidad de controlarlo. Es su desborde emocional, no el tuyo. Los niños aprenden por imitación, por lo que mantener la calma hará que tu hijo la recupere poco a poco. Perdiendo el control ante una rabieta no solo no se resuelve, sino que enseñas a tu hijo que así es como se gestiona esa situación.


4. Acompaña: No se puede corregir una rabieta en el momento en el que está sucediendo, debes acompañar al niño en la gestión de sus propias emociones y el conflicto interno que está sufriendo.


5. Validación: debes dejar que el niño se exprese, aceptar como se siente, sin juzgarlo, empatizar y ayudarle a comprender qué le está sucediendo, acompañarlo.


6. Reconecta con tu hijo: una vez que la rabieta está cediendo, no intentes razonar o explicarle lo que ha ocurrido. Es el momento de mostrarle cariño y comprensión, y explicarle que a pesar de lo que acaba de ocurrir sigues queriéndole y eso no va a cambiar aunque grite, se enfade o llore.


7. Dale alternativas: Ahora que ya has acompañado, escuchado, validado y conectado con tu hijo, puedes ofrecer alternativas para solucionar el conflicto. Ahora estamos dando poder de decisión al niño (cuando tu hijo sienta que ha decidido qué hacer, se siente importante, siente que pertenece.


8. No te lo tomes como algo personal: Una vez que tenemos claro qué es una rabieta y por qué se produce, lo último que debes hacer es tomártelo como algo personal. El niño no te está retando, fastidiando o llevando al límite a ver hasta donde llegas. No tienen una rabieta para fastidiarnos, la tienen, simplemente, porque es lo que les toca en esta etapa de sus vidas según su desarrollo madurativo.

La tienen porque es una fase mas que deben pasar para evolucionar y crecer de manera adecuada.



¿Cómo vamos a ayudarte?


En Enola Psicología sabemos lo difícil que puede resultar para los padres vivir este tipo de situaciones. Son estresantes, desesperantes e incomodas, y a veces nos hacen perder los papeles. Es importante que esto no ocurra y para ello, queremos ayudarte.


Te enseñaremos:


1. Técnicas de regulación emocional, tanto para manejar las propias emociones como las de nuestros hijos.


2. A poner limites y transmitírselos al niño para que los comprenda y acepte.


3. A validar sus emociones, evitando juzgar cómo se sienten y comprendiéndoles mediante la escucha activa y la empatía.


4. A reconectar con tu hijo para que, una vez ocurrida la rabieta, elijamos la mejor manera para hacerle entender que nuestro amor por ellos es incondicional.


5. Te ayudaremos a entender el por qué se dan las rabietas, cuáles son sus causas y como se siente el niño cuando las vive.


LAS RABIETAS SON INDICATIVO DE UN NIÑO SANO Y SINÓNIMO DE QUE ESTÁ TENIENDO UN DESARROLLO NORMAL


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